Hipotecas puestas al cobro. No a la cesión de la caja de la Seguridad Social al nacionalismo.

Por Vicente Serrano.

El problema del bipartidismo español es que siempre dependerá de los pactos espurios con los nacionalistas. La operación Derrocar a Rajoy puede parecer una acción de la izquierda reivindicativa, pero tras ella tan solo hay una restauración del bipartidismo PSOE-PP. El establisment español apostó tiempo ha por sustituir al PP y al PSOE por Ciudadanos y Podemos, pero parece que finalmente ha echado marcha atrás, al menos tácticamente –es decir, por ahora–, y dada la inestabilidad que un falso bipartidismo a cuatro ha generado. El apoyo del nacionalismo nunca es gratuito.

La salida rápida de escena de Rajoy así lo atestigua: con el fin de facilitar un relanzamiento del PP y el mantenimiento del presupuesto popular por el nuevo gobierno del PSOE, demuestra una vez más las pocas diferencias de proyecto económico en ambas formaciones; social-liberalismo se llama. Ciertamente, el PP controla y reduce el gasto social más que el PSOE, mientras que este es más expansivo, pero por regla general los presupuestos son bastante parecidos con matizaciones.

Junto a toda una cascada de medidas de índole social y de bajo coste, y muy deseadas por la parte más progresista de la sociedad, como pueden ser el rescate de inmigrantes, la ley de la eutanasia, el derecho a permiso por maternidad y paternidad igualitario, etc., Pedro Sánchez nos insinuó tras su reunión con el Lendakari vasco su predisposición a ceder al País Vasco la caja de la Seguridad Social, aunque luego lo desmintiera ante las presiones en el Parlamento por parte de Ciudadanos.

Si tal cesión tuviera lugar, el concepto de solidaridad entre españoles desaparecería. La posibilidad de que los territorios más ricos administren los dineros de las pensiones rompe la idea de España como nación de ciudadanos libres e iguales. Podemos achacar a la inconsciencia de Pedro Sánchez tal despropósito, pero si queda algo de decencia en UGT y CCOO deberían estar ya convocando manifestaciones contra esa barbaridad. Igualmente espero que tanto la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones como la MERP (Mesa por el Blindaje de las Pensiones en la Constitución) levanten la voz ante tal tropelía al concepto de fraternidad que el sistema de pensiones español supone.

La cesión de la caja de las pensiones es una vieja reivindicación de los nacionalismos vasco y catalán que siempre encontró la oposición sindical. Esperemos que tal barbaridad no llegue a ningún puerto.

Frotándose las manos estarían las multinacionales financieras ante el posible troceamiento de la mayor partida de los presupuestos públicos. Si las competencias sanitarias de las autonomías ya han permitido hincar el diente, mediante formulas muy “creativas”, a los dineros de la sanidad pública –ya sabemos los conflictos de la sanidad en Madrid, en Valencia, Andalucía y la privatización soterrada en Cataluña–, imagínense si se establecieran conciertos con grandes grupos financieros para la gestión de las pensiones por parte del Gobierno Vasco de turno o del de la Generalitat de Catalunya… ¡Imagínense!

Lo grave de todo esto es que, como siempre, las cosas gordas las hace el PSOE, ¡los nuestros! Perdón, ¿los nuestros?

Las grandes multinacionales financieras se concentran (pueden utilizar empresas interpuestas para disimular, pero se concentran), y, para poder optar a la gestión de los dineros públicos, nada como trocear los estados. Ellas son grandes y poderosas y negociar con estados débiles y pequeños siempre será más sustancioso.

Para Pedro Sánchez puede ser muy atractivo quitarse de encima la gestión de dineros públicos, de todos, aligerar sus preocupaciones y sus responsabilidades, pagar la hipoteca de su nombramiento. Pero, como siempre, sigue pagando apoyos coyunturales, puntuales, temporales, con elementos estratégicos para la cohesión de España, para la justicia social, para la justicia redistributiva. No hace nada nuevo que no haya hecho hasta la fecha su propio partido en tiempos pasados o el mismo PP. El problema es que cada vez da cosas más importantes, patrimonio de todos los españoles, a cambio de intereses espurios y partidistas propios. La caja única de las pensiones es y ha de ser intocable.

El estado es débil en España y con los dirigentes de los últimos 30 años se ha hecho más débil. Tenemos un gran déficit de estadistas.

Malos tiempos para la Política, así con mayúsculas… lo que nos viene se llama politiqueo. ¡Despertad!

Nou Barris. Barcelona. 27 de junio de 2018

Vicente Serrano es Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro del Foro de las Izquierdas No Nacionalistas. Autor del ensayo EL VALOR rEAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

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